
Empieza con una discusión.
La primera sesión no es una presentación. Desmontamos el brief, buscamos la suposición que todos han dejado de cuestionar y acordamos qué tendría que ser cierto para que valiera la pena construirlo. La mitad de lo que trae un cliente sobrevive a esa conversación, y la mitad que sobrevive vale el dinero.



