Empieza por las restricciones. El plan lo ponemos nosotros.
Cuanto más preciso el brief, más útil la respuesta. La franja de presupuesto y el plazo no son un filtro: son lo que convierte una conversación en un plan definido en lugar de una conjetura.
Cuéntanos sobre el proyecto.
Lo que conviene preguntar antes de la primera llamada.
Casi siempre con un discovery de pago. De dos a cuatro semanas en las que auditamos lo que existe, entrevistamos a quienes dependen de ello y volvemos con un alcance, una arquitectura y una cifra. Los hallazgos son tuyos, sigas con nosotros o no: ese es el punto, nadie debería comprometerse a un desarrollo por la fuerza de una presentación.
Una plataforma acotada suele llegar a la primera versión en tres a seis meses; el trabajo industrial y embebido dura más porque dura más la validación. Preferimos dar un rango que podemos cumplir antes que una fecha que exige que todo salga bien. La hoja de ruta secuenciada llega después del discovery, no antes.
Los proyectos suelen empezar en las decenas de miles de euros y crecen con el alcance, las integraciones y la carga normativa. Cotizamos precio cerrado por fase donde el alcance es realmente conocible, y por tiempo y materiales donde honestamente no lo es. Si tu presupuesto y el problema no encajan, te lo diremos en la primera conversación, no en la quinta.
Tuyos, por completo, en el momento de la entrega, incluidos los repositorios, las definiciones de infraestructura y los archivos fuente de diseño. Sin licenciarte tu propio producto, sin runtime propietario del que no se pueda salir. Construimos sobre tecnología estándar y bien mantenida precisamente para que sustituirnos siga siendo posible.
El equipo que lo construyó sigue operándolo, con un acuerdo de soporte dimensionado a la plataforma: monitorización, presupuestos de rendimiento, parches de seguridad y una cadencia de iteración acordada. Si prefieres llevarlo a casa, planificamos el traspaso dentro del desarrollo y formamos a tu equipo durante el camino, en vez de tratarlo como una salida.
De forma habitual. El estudio tiene base en Milán y trabaja en toda Europa, Reino Unido y Estados Unidos, en inglés e italiano. El discovery suele ser presencial si el trabajo toca operaciones físicas, y remoto si no las toca: te diremos cuál, en lugar de facturarte viajes que no necesitabas.